18 de Marzo de 2010 - Abrir radio online
FECHA DE PUBLICACIÓN: 04/05/2009
AUTOR: José M. Gallardo
Ha nacido una estrella y viene con vuelo lento y melodioso. Alondra Bentley debuta con Ashfield Avenue, un bello disco que conecta con el arte y la emoción en un instante y no parece efímero, ni circunstancial, ni apropiacionista. Suena puro, bello y tremendamente honesto, como ella. Un regalo caído directamente del cielo.
Los entendidos en aves dicen que la Alondra es una de las aves que más bello y melodioso canto tienen entre todas las especies de seres alados. No recuerdo haber escuchado a ninguna cantar pero si nos centramos en la voz de nuestra Alondra Bentley no podemos dudar en absoluto que su nombre fue elegido con total acierto porque sin duda posee una de las voces más bonitas que haya escuchado en toda mi vida. No sólo eso “Ashfield Avenue” -su disco de debut- es un glorioso encuentro con las raíces de la música allá por los años cincuenta cuando la necesidad de expresar emociones y trasladarlas al arte hicieron que voz y guitarra hicieran correr ríos de tinta y de pasión por un género que prometía permanecer durante años: El Folk.
Alondra a parte de cantar como los ángeles, tiene un gran tino para hacer canciones y en el caso de este disco, también para rodearse de colaboradores (no sólo como grandísimos adornos) que hacen de su debut, huyendo de las comparaciones con proyectos con la que se le trata de unir como Russian Red, una manifestación de calidad y relevancia para el presente y esperemos para el futuro del estilo en nuestro país. Hablamos de colaboraciones empezando con la producción de César Verdú (Schwarz) y los arreglos de Joserra Senperena (también arreglista de La Buena Vida entre otros), y las participaciones de Xel Pereda , (Nacho Vegas, Lucas 15), Vicente Maciá (Pigmy, Carrots), Xema Fuertes (Ciudadano, Maderita), Joaquín Pascual (Travolta, Mercromina, Surfin’ Bichos), Gary Olson (The Ladybug Transistor) , Isobel Knowles (Architectures in Helsinki), Muni Camón (Maddening Flames, Remate) o Fino Oyonarte y Cristina Plaza (Clovis). Por encima de todo, Alondra, que además de hacernos disfrutar con su innata simpatía, nos regala las siguientes palabras que están llenas de juicio y de valor.
Cuéntanos un poco donde podemos ponerle fecha al principio de tus andanzas en la música. Empecé a tocar en solitario a los 18 años, bueno, un poco antes, tenía un proyecto que se llamaba Ladybird he hice un par de maquetas. Pasó el tiempo y decidí coger mi propio nombre para escribir canciones un poco más personales y la verdad es que llevo mucho tiempo y aunque haya tenido ofertas de sellos para sacar el disco antes, no quise hacerlo hasta ahora porque las propuestas eran para editar o publicar que no ofrecían pagarme una grabación. Absolute Begginers me escribieron a Myspace y les dije que si me ponía a grabar el disco lo quería de una determinada manera y poder elegir a las personas que actuaran como productores, arreglistas y colaboradores y poder hacerlo en el estudio de Paco Loco. Aceptaron todo y así empezó a prepararse el disco al detalle antes de entrar al estudio.
Hablabas que el paso de Ladybird a Alondra Bentley tenía que ver con el hecho de hacer canciones más personales. ¿Hay algunos cambios más en otras facetas? El cambio más importante es pasar de tener 18 años a tener 26. Al principio era todo mucho más ingenuo, igual la diferencia sea simplemente de madurez personal y artística.
Suena curioso eso de hablar de madurez para alguien tan joven. Digo que he madurado un poquitín más que cuando tenía dieciocho pero no he alcanzado mi madurez absoluta (risas)
En mis primeros años en Murcia, vivía en el campo con mis padres, muy la casa de la pradera, sacábamos agua de un aljibe.
El resultado de esa madurez es un disco que en cierto modo suena homogéneo y puede que hubiera un nexo común entre las canciones. Yo no lo veo homogéneo, está claro que todas las canciones han nacido siendo guitarra y voz, eso ya implica cierta homogeneidad. Si que es verdad que los arreglos y las colaboraciones al ser muy diferentes en cada canción desvía cada canción a un terreno muy diferente dentro del estilo. Cuando salimos del estudio y yo lo escuché no le veía cohesión, me costaba mucho entenderlo como un álbum, pero ahora lo entiendo mucho mejor.
¿Esa variedad tiene toda su explicación por el hecho de las distintas colaboraciones o atiende también a multitud de estados de ánimo que parece reflejar este disco o a distintas pasiones musicales…? Tiene estados de ánimo muy diferentes este disco. “The Petal House” es un poco más dramática y luego hay canciones como “Giants Are Windmills” y “Shine” que son canciones alegres. Paso por muchos estados de ánimo todo el tiempo. Un profesor de filosofía de la Universidad de Murcia me paró el otro día por la calle y me dijo: he cogido “…(dot dot dot)” para explicar a mis alumnos como se podría explicar el romanticismo en el arte, al ser un disco tan personal acaba dejándose entrever como eres tú y eso soy yo, no siempre puedo estar bien. El disco es muy así también es como todas las caras que uno puede tener.
Tu disco tiene un sonido muy clásico y no me refiero a los sesenta sino a los cincuenta, me recuerda a Edith Piaf en determinados momentos, ¿es la música de esa época tu referente más claro? Sí, de hecho muchas de las cosas en las que coinciden muchos periodistas, es que mi música les recuerda mucho a Nina Simone e incluso también a musicales de los cincuenta. Si que tiene bastante de eso. Probablemente una de mis grandes influencias sean los musicales del cine clásico americano, mi padre es hipercinéfilo y supongo que me viene de ahí.
¿Qué musicales destacarías como más influyentes? He visto Singing In The Rain tantas veces y Siete Novias Para Siete Hermanos que no sabría si decir que son los que más me gustan, pero me ponen todos. Incluso hay una versión que hemos hecho en directo que es la que abre el westerm El Arbol Del Ahorcado, encaja muy bien con algunas de mis canciones como “Giants are Windmills”, es un poco así tirando hacia un lado cabaretero, muy años cincuenta.
¿Entonces dirías que el cine es una de tus mayores inspiraciones? Al final te puede inspirar cualquier cosa pero el cine me inspira bastante para escribir, yo diría que de medios artísticos es el que me quedo después de la música. He estudiado Bellas Artes y he explorado los demás campos también, pero el cine y la música son los más completos. Musicalmente lo que más me inspira es el Folk pero porque llevo escuchándolo desde muy pequeña. Mi madre tocaba el arpa en mi casa y tenía una colección de vinilos extensa, desde muy pequeña he escuchado a Donovan, Pentangle, Bert Jansch, mil cosas y los Pretty Things también le gustaba mucho a mi madre la psicodelia. Al final las influencias que están ahí desde muy pequeña son las que más se notan.
Llegaste a Murcia y allí has vivido durante prácticamente toda tu vida, aunque tus orígenes son británicos. Mi madre es británica y mi padre es de Murcia. Nací en Lancaster, de hecho nací en Ashfield Avenue –que es el título del disco- que es el nombre de la calle en la que nací. A los cuatro años nos vinimos a Murcia y aunque en los primeros años viajaba mucho a Inglaterra, se podría decir que soy de Murcia.
Quizás sea un buen momento para proyectos en solitario y más concretamente folk, también iba siendo hora de que salieran más chicas
¿Y cuándo empezaron tus primeros coqueteos con la escena murciana, una de las más vivas de España? Si te digo la verdad fue muy difícil porque yo en mis primeros años en Murcia, vivía en el campo con mis padres, muy la casa de la pradera, sacábamos agua de un aljibe, mis padres eran un poco freaks. Empecé a salir a conciertos y eso ya más mayor y me iba andando trece kilómetros para ver un concierto que me gustara, iba y volvía andando, hice muchas locuras. Eso es de que te guste mucho la música (risas).
¿Cuándo se regulariza esa situación y empiezas a poder mover tu música en tu ciudad? La respuesta siempre fue muy buena cuando empecé a tocar en salas de la ciudad la gente se acercaba a decirme que les gustaba mucho lo que hacía aunque al principio eran la mayoría amigos. En Murcia, como en todas las ciudades, hay cierto mundillo de músicos que yo no conocía y se acercaban a decirme que les gustaba mi música. Yo no conocía a nadie porque salía un poco de mi vida recluida, así que me venían muy bien esos comentarios.
Finalmente publicas tu primer disco y tiene una gran acogida. ¿Cómo afrontas tu nueva realidad? Me desborda. Tenía intención de sacar el disco pero no me esperaba que hubiera tanto revuelo, me imaginaba sacar un disco y poder tenerlo en casa terminado. Estoy muy contenta, está siendo más positivo de lo que me esperaba. Además llega en un buen momento para mí a nivel personal, me viene bien el ajetreo.
¿A qué se debe esa necesidad? Es una cosa muy personal. El disco está dedicado a mi madre que en Junio falleció y todo el año anterior tuve que pasar cuidándola, tuve que dejar la carrera y todo. Después me quedé un poco que no sabía que hacer así que meterme en una grabación, en la promoción del disco y demás me está ayudando a recomponerme un poco. A nivel personal alcanzar un logro así…es muy positivo.
Entre todos los apoyos que está recibiendo hay uno que me llama la atención y es el papel de madrina que está ejerciendo contigo Christina Rosenvinge, ¿Cómo te sienta ese apoyo? El último disco de Christina me encanta, probablemente sea el que mas me guste y además cuanto más trato con ella, que tampoco es mucho, cada vez se va convirtiendo en un poco una especie de ídolo para mi, pero Nacho Vegas también…Una de las veces de esas que me escapaba del campo para ir a ver conciertos fue a ver a Nacho, luego me tocó volverme sola, aunque no me echó del camerino después de colarme e incluso me llegara a ponerme a cantar con él. Me invitaron a salir del camerino pero él insistió en que me quedara.
Supongo que estará cayendo una buena con el tema de la confluencia de proyectos de chicas en solitario haciendo folk en España. ¿Cómo lo llevas? La verdad es que si me ha caído ya una buena. Un porcentaje de esta cuestión es por la prensa, aunque creo que ha sido más una coincidencia. Quizás sea un buen momento para proyectos en solitario y más concretamente folk, también iba siendo hora de que salieran más chicas, las ha habido antes aunque tal vez ahora el número sea un poco inusual. A mí me parece muy bien y me gusta. Me gusta mucho lo que hace Lourdes y trato de escuchar lo que van haciendo las que van saliendo ahora como Annie B. Sweet.
¿Y qué es el folk para ti? El folk en Murcia son las jotas. Es un tema la verdad, ahora mismo el folk puede ser casi cualquier cosa, una cosa es si nos ponemos estrictos hablando sobre el folk inglés o americano que es muy distinto al folclore de cada país y cada región. El Folk que yo hago está más en conexión con el folk británico.
Dentro de poco irás al Primavera Sound, ¿Te hace ilusión? Sí sobre todo porque es el festival que más me gusta. Cuando me enteré escribí a mi abuela y le dije superilusionada que estaba en el mismo cartel que Neil Young, igual exageré un poco, lo mismo se creyó que iba a tocar con él o algo (risas)
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