Curioso. Ya no se sabe cuantos hypes han aparecido a lo largo del año presente. A este paso, 2004 será recordado como el año de los hypes (o ese fue el 2003, o el 2002...). El caso es que aquí llega, desde Francia, el no va más del revival macarra-punk-electro-funk-cool del momento, o lo que es lo mismo, una soberana tomadura de pelo, a excepción de un par de ?canciones? agradables y perfectamente olvidables en cuanto se termina la escucha del disco.
Se hacen llamar Sex In Dallas y, ni son de Dallas, ni por las fotos promocionales (todas ellas con actitud-pose de malo, malvado, delicuente y poco aseado) parece que el sexo esté muy presente. Su trabajo se llama ?Around The War?, y lo que no saben es que para hacer bromas, o pullas relacionadas con otros artistas relacionados (en este caso le toca el turno a Daft Punk y su ?Around The World?, imaginen el nivel humorístico del trío) se debe de tener un cierto nivel. Como mucho, se salvan dos canciones, canciones que son eso, no incursiones (más bien intentonas) en el correoso y salvaje mundo de, por poner un ejemplo, Suicide, que esos si que tenían un buen par a la hora destrozar tímpanos sin coartadas fashion. Estas son ?5 O Clock? y ?Lost in La Playa?, bonitas e inofensivas piezas de relajado pop electrónico, cuya escucha ni ofende ni trasciende. Lo del resto, es mejor olvidarlo. Alcanzan cotas de irritación insoportable en ?Crazy Dogs? (menuda manera de comenzar un disco, samples de perros comiéndose a alguien, gritos despavoridos de este), con una línea de sintetizador torpe, metida con calzador; ejercicios en vano de electro en ?Berlin Rocks?, imitaciones chuscas e irrespetuosas que dan la razón a los integristas que dicen que el baile y el rock no pueden complementarse jamás (?Everybody Deserves To Be Fucked? donde lo único salvable es el título), gritos políticamente incorrectos y que acaban por sacar de las casillas al más paciente de los oyentes (?Around The War? o como creerse el más comprometido declamando a viva voz ?WE WANT A WAR?), y así hasta completarcuarenta y cuatro minutos de inutilidad tramposa, fallida y, lo que es peor, pretenciosa.
Un patinazo tiene solución. Si quieren demostrar que saben hacer canciones y no pataletas de moderno sobrado deben seguir la estela del pop bello de sus dos temas antes citados y dejar lo macarra para otros que les sienta y lo realizan mucho mejor. Basta de imposturas, que ya huele.