11 de Marzo de 2010 - Abrir radio online
Parc del Fórum
FECHA DE PUBLICACIÓN: 11/06/2009
AUTOR: José M. Gallardo
Días antes de que se celebrara una nueva edición del Primavera Sound la organización anunciaba que esta iba a ser su edición más exitosa en cuanto a número de bandas programadas y a público asistente y se notó, sobre todo en la jornada del Sábado, supongo gracias a la presencia de Neil Young. Tras volver del festival me asaltaron algunas dudas con respecto a si había sido lo mismo en cuanto a lo artístico y teniendo en cuenta que en un principio me pareció más flojo que otros años no puedo ser objetivo porque de casi 180 artistas programados sólo pude ver algo más del 20% y eso ya es mucho si tenemos en cuenta de que hablamos de por lo menos una treintena de artistas. Es una realidad y hay que asumir que el volumen de propuestas es tan vasto que asusta y desconsuela cuando como el Rey Salomón te ves en la obligación de partir tu corazón en dos y sacrificar un grupo por el que has dado tanto en otra época de tu vida por otro por el que has dado tanto en otra época de tu vida, en fin, difíciles decisiones que te llevan a encrucijadas a las que cada vez nos vemos más obligados y para las que también cada vez estamos menos preparados. Una ojeada a la lista de bandas para preparar esta crónica me da ganas de llorar por no poder hablar de decenas de grupos de los que me gustaría hacerlo. Desde aquí hago un llamamiento a vuestra gentileza esperando vuestras opiniones para hacer más completa esta crónica, y a la organización del festival, para que paren de aumentar la programación por nuestra salud.
Un festival para disfrutar mucho más que en otro por la calidad y el corte ecléctico de los estilos de todas las bandas presentes y también frustración
Este año se puede definir entre los dos extremos de un continuo. El descenso a los infiernos del sonido de My Bloody Valantine en el Auditori (el día anterior en la calle fue más o menos como en el fib del año pasado, osea geniales) que simplemente engendra dolor donde inyecta placer y el cielo de Michael Nyman en el mismo escenario, con esa manera única de formular bandas sonoras (como la de películas El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante o El piano) que no se van de la memoria y que reproducidas por una orquesta de once músicos hacen que además sepas que nunca se irán de allí. Fórmula que engendra placer donde inyecta dolor. Dos extremos, dos límites entre el bien y el mal, dos adicciones, dos aberraciones, dos ovaciones sin descanso.
Alrededor de eso, un festival. El Primavera Sound. Con sus nuevas apuestas (la inclusión este año del escenario Pichfork ha dado cuenta de ellos) que han hecho ganar puntos a bandas como The Mae Shi, The Pains of Being Pure At Heart (que tocaron sólo media hora, dicen por ahí que por salir corriendo a ver a My Bloody Valantine al Auditori), Plants & Animals, The New Year o Mahjongg. Sus guiños a la historia donde bandas como Spiritualized (con el mejor concierto que les he visto nunca), Sonic Youth, Yo La Tengo, Spectrum, A Certain Ratio, Saint Etienne, The Vaselines (con su dulce y más que necesario regreso a los escenarios) o The Jayhawks que se mantienen más que vivos donde muchos ya están muertos. Y sus concesiones a grandes realidades como The Horrors, Deerhunter, Phoenix, Oneida o Chad VanGaalen.
Muchas lagunas, muchos conciertos a medias, mucho ¿ah! coño pero si me lo he perdido?, mucho entusiasmo, mucha vida en el ir y venir de un escenario a otro, mucho de todo y poco de algunas otras cosas, ¿los festivales no eran para disfrutar?. Momentos grandes, mágicos que se quedan para toda la vida. Un festival para disfrutar mucho más que en otro por la calidad y el corte ecléctico de los estilos de todas las bandas presentes y también frustración. Como este festival, extremo. Lógica y caos, amor y odio, adhesión, necesito una nueva dosis de esto y el Primavera ya ha creado su nueva droga a la que acudimos hipnotizados y de la que salimos como podemos. En definitiva la mejor forma de sentirte vivo.
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