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The Ladybug Transistor - Madrid

Moby Dick

FECHA DE PUBLICACIÓN: 09/12/2008

AUTOR: Jaime Menchén

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Foto: The Ladybug Transistor

Salta a la vista que Gary Olson y sus compañeros de banda están deseosos de agradar al público sin arriesgar un ápice. Sonrientes, simpáticos y elocuentes con su mezcla de inglés y español (la bajista hacia de intérprete con un parco pero expresivo castellano), los miembros de The Ladybug Transistor salen al escenario buscando la complicidad de los asistentes, ofreciendo un pop bien facturado, limado de asperezas y adornado con la exhuberancia de hasta seis instrumentos. Priman las melodías efectivas sobre la originalidad, el buen acabado por encima del riesgo. Cuando acudes a ver y a escuchar a esta banda neoyorquina sabes perfectamente lo que te van a ofrecer: una excelente ejecución de melodías más o menos convencionales sobre las que brillan un par de gemas. Un buen rato de música en directo. Y en ese sentido su recital en Moby Dick no fue una excepción, aunque cupiera alguna sorpresa.

Terminaron con una desenfadada versión de Los Brincos muy alejada del estilo elegante de la banda

Abrió la excelente “Six Times”, recuperada de su álbum The Abemarle Sound (1999), donde demostraron al momento una excelente puesta en escena con seis personas sobre el escenario: batería, teclado, bajista, guitarra, trompeta y cantante. Con “Here Comes The Rain” comenzó la presentación de su último álbum, Can´t Wait Another Day, publicado en junio de 2007. Antes de tocar “Terry”, un tema que incide en la vertiente más folk del grupo, pidieron a los responsables de la sala que pusieran en funcionamiento la bola de espejos, alegando que se trataba de una canción “muy romántica”. Las bonitas melodías disipaban solo a medias la sensación de que todo era demasiado aséptico y aseado.

Tras varios buenos medios tiempos, “Three Days From Now” (de Can´t Wait Another Day) sonó auténticamente enérgica y efectiva, y tras ella solicitaron peticiones del público. “A Buriel at the Sea”, un tema de 2003, fue la escogida. Aseguraron que hacia mucho tiempo que no la tocaban y que tendrían que hacer un esfuerzo para recordarla: ejecutaron la canción con espontaneidad, con una emoción e intensidad ausentes hasta ese momento. Se sintió disfrutar a la banda y especialmente a un Gary Olson al que apenas se le borró la media sonrisa mientras cantaba la balada. “Muchas gracias por pedir esta canción, realmente ha sido muy bonito tocarla”, dijo al terminar. Se había conseguido la conexión entre banda y público, y a partir de ese instante “In December” o “Always on the Phone” mantuvieron el nivel. Terminaron al cabo de una hora y un cuarto, para volver con dos bises. Y con el último, la anécdota: una desenfadada y karaokera versión de “El pasaporte”, de Los Brincos, totalmente alejada del estilo elegante de la banda.

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